Junto con algunos amigos bloggers estamos haciendo este especial de día de muertos que se celebra aquí en México el 2 de Noviembre y con ese motivo estamos publicando una leyenda o mito de nuestras ciudades; en mi caso, y como ya leyeron en el título hoy les tengo una leyenda de Guadalajara. Aqui (
x) les dejo el link a los otros blog para que puedan leer sus leyendas.
EL NIÑO QUE LE TEMÍA A LA OSCURIDAD
El Panteón de Belén ubicado en la ciudad de Guadalajara, es sumamente famoso por las obras arquitectónicas que ALBERGA y, por sus misteriosos moradores, almas errantes que vagan incansablemente a través de sus corredores y recovecos. Son muchas las leyendas que existen en torno a fantasmas que habitan en este recinto mortuorio, entre las más famosas se encuentra la de “Nachito”.
La historia empieza el 24 de mayo de 1881 cuando el matrimonio Torres Altamirano fue bendecido con la llegada de su primogénito, quien recibió el nombre de Ignacio.
El pequeño, desde el día de su nacimiento manifestaba terror a la oscuridad, lo cual llamó particularmente la atención del médico que atendió el parto; quien tuvo al infante en observación para tratar de explicar éste fenómeno y buscar que existiera la posibilidad de algún trastorno.
Ignacio era un niño saludable en todos los aspectos, y los temores ante algún posible padecimiento que tenían el médico y el matrimonio se extinguieron; no obstante el miedo a la oscuridad era permanente, así que el padre, por bien de su pequeño, ordenó a la servidumbre de la casa que en la habitación de su hijo debía haber siempre lámparas de aceite, mismas que debían permanecer encendidas toda la noches desde el ocaso hasta el amanecer.